Los jóvenes de Isla Fuerte a través de la pantalla

Por: Paula Andrea Álvarez Molina

Ilustración: @nanilustra

Los jóvenes de Isla Fuerte sueñan con estudiar, crecer. Algún día terminar sus estudios, ser profesionales; trabajar para encontrar su camino, participar en el desarrollo de su Isla, especialmente construir un puente educacional que beneficie a los niños y niñas de su territorio. Esto me lo dijo Mónica Bernarda, una joven habitante de Isla Fuerte, quien ha participado de diferentes maneras en el Festival Internacional Cine en la isla, que por sus iniciales, da nombre entonces a la Corporación Fecisla. Mónica recorrió conmigo la Isla para recoger algunas voces que pudieran ilustrarnos sobre nuestra búsqueda: El impacto de Fecisla en la Comunidad de Isla Fuerte y la forma en la que se ha retratado la Isla a través del cine. Hablamos con niños, niñas, jóvenes y adultos; para pintar un panorama de esto, en esta nota queremos reunir las voces de aquellos jóvenes que de alguna manera han hecho parte del movimiento cultural que ha ido creciendo año tras año junto a Fecisla. 

La cámara le robó las palabras ¿se las robó, o le dio una voz? Waldis tiene el ojo agudo para contar historias sobre su Isla, cuenta paisajes que no atreve a empañar con palabras; los jóvenes de Isla Fuerte sueñan haciendo. Un día, por ejemplo, Waldis con una sonrisa expectante y una mirada de anhelo por ver el mundo entero, subió al Faro de la isla . Esta imagen, se puede ver en el cortometraje Los niños del mar, 2012 cuando tenía ocho años. Ese día enfrentó a la cámara uno de sus más memorables recuerdos; observó su Isla en pleno: ese maravilloso territorio rodeado por el mar que lo ha visto crecer. Este joven, quien ahora hace parte de la Corporación Fecisla y sus procesos (Festival de Cine de Isla Fuerte y Escuela Arrecife), logra captar a través del lente todo lo que sus sentidos le permiten; los paisajes y situaciones que acontecen en su Isla. 

De Los niños del mar, 2012, nacen muchísimos recuerdos; este maravilloso corto que retrata la cotidianidad de los niños y niñas de Isla Fuerte, se registra en la memoria de varios y varias jóvenes que participaron en él; tuvimos la oportunidad de encontrarnos con ellos, y entre risas y nostalgias relataban su cercana infancia, su encuentro con la cámara, el cine, su reflejo en el proyector. Lo primero al verse en la pantalla, luego de 8 años de grabar esta y haber dejado la infancia; es emoción y un poco de pena; pero sobre todo risa. Cuentan los jóvenes, que en un principio la perspectiva que tenían siendo pequeños, era que salir en una película era ser famoso. Cuando hubo este acercamiento, en el 2012, ellos estaban jugando como siempre; todos y todas juntos. Les explicaron muchas cosas sobre el cine, les enseñaron a manejar los equipos, fue un proceso de emoción y aprendizaje, cuentan los jóvenes. 

“Atención Colombia, el cine ha llegado a Isla Fuerte y los niños de la Isla están aprendiendo a manejar equipos de filmación y están contando sus mejores historias” Los niños del mar, 2012. Así fue, ahora los jóvenes cuentan que aprendieron muchísimas cosas, entre herramientas técnicas de las artes audiovisuales (utilizar las cámaras, el sonido, el guion, la claqueta). También actuación, pero más que eso: a compartir entre amigos y vivir experiencias que requerían responsabilizarse del proyecto. Otro aprendizaje, que no sólo ha sido vivenciado por ellos, sino por la comunidad en general ha sido el Festival de cine. Este ha sido un proceso que va evolucionando, va mejorando, “se valora que se empezó desde cero y ya está gigante; aquí aprendemos todos algo de lo que se hace, me parece todo bien lo que se hace, los niños más pequeños van aprendiendo cosas nuevas”, comenta Rafael López o Rafo, joven participante del mencionado corto. 

Los jóvenes quieren participar más; volver a hacer cine, hacer parte del Festival desde lo creativo, verse en la pantalla; quieren grabar sus propias películas, ver qué han aprendido, poner en práctica las herramientas que adquirieron. Al hablar con los jóvenes de Isla fuerte, se logra sentir el anhelo por hacer arte, las ganas de crear. Sin embargo, apuntan sus limitantes: “el problema son los materiales -o equipos-, no es imposible, pero también falta fuerza de voluntad, ponernos de acuerdo, enfocarnos, poner en común las ideas, en qué nos vamos a enfocar, sinceramente solos no podemos, necesitamos apoyo” . Agregan a esto, que ven en Fecisla un aliado para que eso pase; pues según su experiencia, ha sido este equipo quienes han traído los instrumentos, materiales, talleristas, quienes han dispuesto y gestionado el espacio para que sucedan estos encuentros con ellos mismos y sus formas creativas. Aún así, señalan su inquietud frente a los cambios que ha tenido el Festival desde sus experiencias, pues en general los y las jóvenes se encuentran en el sentirse ya, un tanto desvinculados, por no tener una participación actual en las películas que se graban en la Isla.

También remarcan, su interés en que el Festival sea más de y para los nativos; que muestren más la cotidianidad de la Isla, un cine espontáneo, como el que los vio nacer en el arte; donde se muestre más la cultura de la isla. “Nos interesaría participar, pero faltan el apoyo, que el festival se trate más de la isla, poder reírnos de nosotros mismos…. Nos gustaría que en el Festival se mostrase más la Isla, que la gente que venga se familiarice más con nosotros”

“Aquí hay talento, pero nos falta apoyo”. Esta es una voz generalizada entre jóvenes y adultos cercanos al movimiento cultural que junto a Fecisla ha crecido. Ante la falta de apoyo institucional, y la intención del Equipo de Fecisla de co-crear, de trabajar de la mano, y procurar un trabajo horizontal; han nacido y se han fortalecido algunos liderazgos de jóvenes que poco a poco se han vinculado, y ahora se proyectan como futuros líderes del arte y la cultura en Isla Fuerte. Este es el caso de Cleiver Cuadrado, quien tiene 18 años y ya ha trabajado desde hace 3 años y medio con la Corporación Fecisla, tanto en el Festival de cine con en Arrecife, la escuela de desarrollo cultural y ambiental. Según él, es un trabajo emocionante, donde se comparte no sólo trabajo, sino que se vive el placer de divertirse, de caminar, de crecer con los otros. Cleiver ha participado en algunos cortos. Así mismo, organiza algunos de los talleres, es el encargado de recibir a los talleristas y se encarga de la logística de estos, siendo entonces, el Productor de Campo de la Corporación Fecisla. Para ello ha tenido que aprender a manejar la casa, o sea, donde está Arrecife la escuela. También, a utilizar los equipos de filmación; el manejo de la cámara, la fotografía, y sobre todo ha aprendido, según comenta, a manejar los conflictos que llegan a la casa, para no ser reactivo, para aprender a trabajar con las personas de la mano, aprender a sobrellevar situaciones . 

“La gente ha acogido muy bien mi papel en la casa y en el proyecto, y la gente no sólo asiste a los talleres y ya, sino que proponen actividades, talleres, quieren montar grupos de danza, de percusión, etc…” comenta Cleiver. De esta manera, se han venido dando las cosas. El interés de la gente por este tipo de procesos ha crecido de manera acelerada. Para este crecimiento y la co-creación de estos espacios, es importante resaltar los sueños de estos jóvenes que se vinculan al proceso cultural que ha asentado sus bases en Arrecife, Escuela de Desarrollo Cultural y Ambiental de Isla Fuerte. Allí, se ve trabajando Cleiver en un futuro también; quiere seguir creciendo junto a la Corporación, trabajar por la Isla que, según varios jóvenes, está necesitando líderes que gestionen proyectos de interés para la gente del territorio;  “la comunidad está muy interesada en eso, está necesitada de muchas cosas, que nosotros como Corporación Cultural podemos brindar, gestionar todas esas cosas para la comunidad. Me veo liderando un poco más todas esas cosas, de la mano de mis compañeros, gestionar proyectos que beneficien mi comunidad. Desearía que entren muchas personas más, pues quiero compartir con los más jóvenes de mi Isla, las cosas que he aprendido”, menciona Cleiver. 

El paso del séptimo arte en este territorio insular, se puede recoger un poco en estas palabras, de algunos  jóvenes de Isla Fuerte:

“El Cine es una escuela donde aprendes muchas cosas, no sólo cómo hacer una película, como actuar, sino que siempre te está enseñando, todo lo que está alrededor, como se maneja todo” “El cine es una escuela gigante, que incluye muchas personas y muchos aprendizajes…hay muchas cosas por experimentar todavía, el cine es un mundo gigante”. “Que Isla Fuerte no sólo esté presente y visible en Colombia, sino en otras partes del mundo.” “Es algo muy bueno, dejamos de vernos tan pequeñitos, nos damos a conocer desde lo que somos, desde cómo vivimos, queremos que el mundo sepa que estamos aquí, que existimos; eso es increíble”. “El cine es un lenguaje visual que transmite emociones a muchas personas; algo para conectarse con otros estados” “El cine es un lugar donde uno puede expresar sus sentimientos, de diferentes maneras, donde uno puede ser uno mismo, donde uno se puede reflejar”.El cine en Isla Fuerte también ha significado economía, pues el mercado se mueve, entra turismo, entra economía“.

Los aprendizajes que se recogen tras más de 6 años de trabajo en el territorio de Isla Fuerte, por parte de la Corporación Fecisla, son incontables. En las voces de los jóvenes, que han crecido junto a este proceso, se puede evidenciar el contacto con el arte, por lo menos como curiosidad; verse reflejados en la pantalla, a sus vecinos, a su territorio ha dado un criterio importante para expresar su visión sobre lo que es el séptimo arte, y más allá de las palabras, se refleja en ellos y ellas un habitar que quizá, marca una forma propia de hacer cine. 

*Este escrito se logra gracias a la beca de investigación de la convocatoria Estimulante 2020 del Instituto de Patrimonio y cultura de Cartagena de Indias.

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